miércoles, 13 de agosto de 2008

Reflexiones

DON JORGE DEL RINCÓN; EJEMPLO VIVO DE LAS VIRTUDES CARDINALES
Jorge Meléndrez

No tengo duda alguna que perder a un hijo es un dolor tan grande que no tiene explicación ni sentido, incluso aún cuando la pérdida está precedida por un accidente o una enfermedad inesperada, pues es un suceso fuera de la lógica temporal, donde lo natural es que los hijos sobrevivan a los padres y no a la inversa.
Perder a un hijo(a) es tan indescriptible que ni siquiera hay un nombre para designarlo, pues cuando perdemos al cónyuge, somos viudos(as) y cuando perdemos a los padres, somos huérfanos, pero perder a un hijo(a) es algo que solo tiene explicación cuando asimilamos la pérdida afianzados en la fe y la esperanza como virtudes teologales que nos dan la certeza de que los designios del Altísimo están por encima de toda explicación y lógica humana. El día de ayer por la mañana, entré a la sala funeraria y a cierta distancia pude ver a Don Jorge y a su hijo Germán recibiendo las condolencias de los amigos, y con el respeto que la ocasión ameritaba, me fui acercando para manifestarles a ambos la pena y el dolor que nos ha causado en nuestra familia la lamentable pérdida de Marco Iván, sin embargo, en ese momento pude hacerlo solo con Germán, pues Don Jorge tuvo que atender una inesperada llamada de su celular.
Esperé a que terminara de hablar, y pude darle el abrazo solidario al amigo, quién me sorprendió con su entereza, su fortaleza y su templanza, lejos del abatimiento y el rencor, un hombre de una pieza entera, y con una mirada viva que refleja la fe en Dios y una vida plena en su gracia espiritual. ¡No puede ser de otra manera!, me dije a mi mismo, solo cuando se vive en plenitud con Dios, se puede tener una actitud como la de Don Jorge, a quien admiro como hombre de bien y empresario entregado a las mas nobles causas a favor de la sociedad.
A partir de ese instante, mi admiración a crecido aún más, pues es el fiel reflejo de cómo debemos vivir nuestra vida cristiana. Y no puedo dejar de mencionarlo, también le dimos nuestro pésame a Doña Elisa de Del Rincón, y junto con el abatimiento del dolor de una madre, percibí de nuevo la fortaleza y la templanza que estoy seguro viven en comunión como esposos. Son en verdad un ejemplo de vida en la fe cristiana. No creo que ninguna madre que haya perdido un hijo guste de un adjetivo como el de ser viuda o huérfana, pues el amor de una madre hacia los hijos, es lo más fuerte que existe, tanto que la relación nunca se pierde pues el hijo vive por siempre en el corazón de una madre.
El mejor ejemplo de entereza nos lo dio la virgen María frente al calvario de su hijo Jesús, quién a pesar del dolor de perder a su amantísimo y único hijo, supo enfrentar la adversidad con humana entereza. Hoy la iglesia le llama "La Dolorosa" a la imagen de la virgen que lloró la muerte de su hijo, o bien, "La Piedad" a la hermosa escultura de Miguel Ángel y que representa la muerte del hijo en los brazos de la madre.
Pero a pesar de ello, estos nombres no han tenido la estatura gramatical para ser considerados como nombre para este suceso. Hay un pequeño breviario cristiano cuyo autor, el Dr. James Dobson, intituló "Cuando lo que Dios hace no tiene sentido", y cuyo valor espiritual radica en que narra una serie de sucesos que solo tienen explicación afianzados en la fe y en la práctica de las virtudes cardinales, donde la Prudencia nos enseña la manera en la que debemos conducirnos tanto frente a las cosas ordinarias como extraordinarias.
La justicia es la que nos permite llenar nuestro corazón de amor de misericordia y caridad por nuestros hermanos, pues es un principio fundamental de la existencia y coexistencia de los hombres.
La fortaleza, es la virtud que de acuerdo a la doctrina del Santo de Aquino, se encuentra en el hombre que está dispuesto a afrontar los riesgos de vivir y dispuesto a soportar las adversidades que la vida nos presenta, sin perder de vista la verdad y la justicia divina. La virtud de la fortaleza nos permite enfrentar los miedos naturales y nos da la fuerza para superar la debilidad humana y, sobre todo, el temor a lo incierto e inexplicable a los sentidos.
La templanza por su parte, es la virtud que nos capacita para vivir en armonía y equilibrio emocional; es la que nos permite vivir controlando y canalizando adecuadamente nuestras tendencias naturales, es el justo equilibrio entre el desenfreno y la insensibilidad humanas, razón por la cual también se le identifica con la sobriedad de vida.
A toda la Familia Del Rincón, les reafirmamos nuestras sentidas condolencias. ¡Gracias Don Jorge por ser un hombre ejemplar! JM Desde la Universidad de San Miguel.

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viernes, 1 de agosto de 2008

Reflexiones

LA VIDA VALE CUANDO TIENES
EL VALOR DE ENFRENTARLA

Jorge Meléndrez

Hace unos días, platicando con mi hijo Jorge René, quién ha sabido enfrentar y vencer con la ayuda de Dios una serie de adversidades que la vida le ha presentado, desde una enfermedad de hodgkin (cáncer en su sistema línfático) hasta problemas derivados de su propio desarrollo existencial, llegábamos a la conclusión de que la vida vale la pena vivirse aún cuando se tenga que sufrir y enfrentar adversidades diversas, sobre todo aquellas que nos dejan una gran lección y un gran aprendizaje de vida. Esta reflexión, es ahora parte de su vida y forma parte de su nuevo acervo cultural donde el “solo por hoy” y “una vida con propósito” son las divisas más importantes.

Tanto él como nosotros, su familia, estamos convencidos de que Dios es quién rige nuestras vidas y nuestro destino, y nos pone los medios para elegir en libertad lo que deseamos vivir, de tal manera que nada es casual, sino que todo es producto de la causalidad, es decir, de un plan divino donde los hombres solo somos una parte importante del Cosmos organizado por el Altísimo.

Y como nada es casual, sino producto de una relación de leyes universales, como la de causa-efecto, le doy gracias a mi buen amigo Raúl Carrillo, por ser parte de esta cadena al tener el impulso de enviarme por e-mail, un escrito con un título que retomé para esta reflexión, y cuyo contenido son una serie de pensamientos que interpretamos mi hijo y yo como parte de su propia reflexión de vida diaria y que vale la pena dar a conocer en esta columna. Estas son algunas de las que mayor motivación nos causaron:

“...Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad. Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas y comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un adulto y no con la tristeza de un niño.”

“Aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos, y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío y después de un tiempo, aprenderás que el sol quema si te expones demasiado y aceptarás que incluso las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.”

“Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma y descubrirás que lleva años para construir confianza pero apenas unos segundos para destruirla, y que tu también podrías hacer cosas de las que podrás arrepentirte el resto de la vida. “
“Aprenderás que las verdaderas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.”

“Aprenderás a descubrir que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos porque nunca estaremos seguros de cuando será la última vez que las veamos. “

“Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos. Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.”

“Aprenderás que si no controlas tus actitudes, estas te controlarán a tí, y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada y frágil sea una situación, siempre existen dos lados a elegir, donde solo uno siempre será el bueno. Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario enfrentando las consecuencias.”

“Aprenderás que no siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo. Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.”

“Aprenderás que no importa en cuantos pedazos se partió tu corazón, el mundo no se detendrá para que lo arregles. Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, deberás cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores. Entonces sabrás que realmente puedes soportar, que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más. Por todo ello, Aprenderás que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla.” (Fin de las citas) ¿Interesantes verdad? ¡Felicidades hijo, por tu nueva vida con propósito! JM. Desde la Universidad de San Miguel.

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Reflexiones

APRENDER A DESCANSAR EL CUERPO Y LA MENTE

Jorge Meléndrez

Los seres humanos vivimos aceleradamente el presente, un poco aferrados al pasado y con la incertidumbre de los tiempos por venir. ¡Una paradoja de vida!, pues pareciera que sin desprendernos del ayer o frenados con las cosas que ya sucedieron, buscamos adivinar nuestra posición en el futuro que aún no ha llegado y ante esta situación, descuidamos vivir el presente en plenitud y nos llenamos de estrés y preocupaciones y, en consecuencia, nos laceramos el alma y la vida. Por ello resulta necesario que aprendamos a descansar el cuerpo y la mente.

¿Qué podemos hacer para lograrlo? En primer lugar, debemos hacer un buen recuento de nuestros problemas más cotidianos y que no nos permiten descansar la mente. Los clasificamos y priorizamos en problemas urgentes e importantes, y estos a su vez, en los que la solución depende de nosotros y aquellos cuya solución está fuera de nuestro alcance. Desechamos éstos últimos y de esta manera, los reducimos y los hacemos más manejables y entonces podemos empezar a analizarnos uno a la vez y las soluciones empezarán a brotar como por arte de magia. Haciendo esto, estaremos aprendiendo a descansar la mente, pues al asumir una actitud responsable y encontrar la solución factible, el estrés y la angustia empezarán a disminuir, y con ello, vendrá el placer del descanso mental.

Pero la mente, que es la cuna de las emociones, requiere de ayuda externa, y esta la puede proporcionar el aprendizaje de cómo manejar nuestro cuerpo, pues como reza el aforismo,”Mente sana en cuerpo sano” y esto puede lograrse con disciplina en muchas de nuestras labores y actividades cotidianas. Por ejemplo, tomar solo alimentos sanos y nutritivos, hacer ejercicio diario, al menos caminata de 20 a 30 minutos, y sobre todo, evitando desvelos y disfrutando de al menos 6 o 7 horas de sueño profundo. Pero todo esto que parece tan simple, es lo menos que hacemos diariamente. Nos alimentamos mal, abusamos del desvelo, dormimos poco y no hacemos ejercicio, y con un cuerpo cansado y una mente agotada, los problemas aún cuando sean pequeños y solucionables, nos parecen del tamaño de la piedra del Pípila y se convierten en una verdadera carga emocional.

Por ello, debemos aprender primero a tomar conciencia de la necesidad que tenemos como seres humanos tanto del descanso físico como del descanso emocional, ya que son los dos elementos más importantes mediante los que se consigue mantener una buena salud física y mental, pues suprimimos enfermedades, mantenemos vitalidad y buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico y se regeneran las funciones vitales de nuestro cuerpo.

En el descanso pleno hay quietud natural, podemos percibir las cosas más insignificantes como el aleteo de los pájaros, el susurro de los insectos, el chasquido del agua de lluvia y el olor del viento y se da un círculo virtuoso de la vida del hombre frente a la naturaleza y el contacto con ésta, nos permite generar un silencio profundo y contemplar la vida en su plenitud, pues en el profundo silencio, se activan nuestras fibras sensibles, se afina la conciencia y se logra un estado de meditación y de lo más recóndito del alma brota la oración que nos conecta con el Altísimo, ese ser del que proviene el verdadero silencio y donde nuestro potencial humano se vivifica y se repone.

Aprender a descansar es aprender a convertir el ocio pernicioso en un ocio creativo, ese que nos permite conectarnos con las sensaciones y con los sentidos y sobre todo, que nos enseña a romper con los moldes de vida cotidianos y que se han convertido en paradigmas que rigen nuestra vida y nos atan a los apremios, a las angustias y a los esfuerzos inútiles que nos dan la sensación de vacío existencial, de todo eso que implica el vivir aferrados al pasado y tan proyectados hacia el futuro incierto.

Aprender a descansar el cuerpo y la mente, significan también aprender a vivir fuera de las complicaciones y dentro de la sencillez de lo cotidiano, y nos permite además, comprender que no podemos vivir haciendo más de lo humanamente posible ya que dentro de lo humano está la necesidad fundamental de darnos el tiempo para el descanso, la contemplación, la meditación y la oración frente a nuestro ser superior. ¡Aprendamos pues a descansar nuestro cuerpo y nuestra mente! JM Desde la Universidad de San Miguel.

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Reflexiones

SEMBRAR PENSAMIENTOS PARA COSECHAR UN CARÁCTER

Jorge MELÉNDREZ


Mucho se ha escrito acerca del carácter, sin embargo, el pensamiento que a mi juicio es el mas bello, sublime y completo, es el que a la letra dice: “Siembra pensamientos y cosecharas deseos, siembra deseos y recogerás acciones, siembra acciones y cosecharás costumbres, siembra costumbres y formaras un carácter.” (Anónimo)

Así es la dimensión de la educación del carácter, por ello es especialmente difícil, porque es algo que se fragua muy en el interior del alma del adolescente, hombre o mujer, además de que es una cuestión personalísima; tanto que resulta prácticamente imposible, definir con precisión en que consiste ser una persona con carácter.

Por lo general, decimos que tener carácter, "...es la adaptación firme de la voluntad en una dirección y sentido adecuado", o bien, entendemos que "...es la lealtad personal hacia nobles principios", o en otros casos, "...el modo de ser peculiar de cada persona por sus cualidades morales ", también, "... que se tiene firmeza de principios y que se actúa en consecuencia."

Hace mas de 2,500 años, Tales de Mileto, filósofo griego, escribió que "...lo mas difícil del mundo es conocerse a sí mismo, y la mas fácil de las acciones es hablar mal de los demás", por lo que quién tiene la capacidad de conocerse a sí mismo, pronto adquiere la capacidad de conocer a los demás, y esa es una cualidad que falta en muchos de los adultos de nuestra generación, que nos dedicamos a hablar y a criticar a los jóvenes por su manera de ser, de vestir y de comportarse, olvidando que cada generación adopta su propio esquema y patrón de valores; en tanto que los jóvenes, por su parte, también pretenden, escudados en su edad y nivel y grado de madurez, que los adultos permitan que rompan el "statu-quo" del deber ser de las cosas, situación en la que también están equivocados.

Este es uno de los aspectos mas difíciles para los seres humanos adultos, entender a los seres humanos jóvenes, sobre todo por el hecho de que la memoria se pierde con suma facilidad, y la mayor de las veces, uno espera que ellos se comporten ante determinada situación, de manera tal como lo hacemos los adultos, y la verdad es que ésta una aspiración que aunque legítima, es prácticamente imposible, por el simple hecho de que ambos, jóvenes y adultos, vivimos juntos pero en mundos diferentes.

No deseo con lo antes expresado, decir o dar a entender que todas las conductas y actitudes de los jóvenes deban ser justificadas, sino simple y sencillamente que los adultos, por el hecho de ya haber sido jóvenes, estamos mas capacitados para ponernos en lugar de ellos y tratar de analizar las cosas desde su particular punto de vista, mientras que a la inversa, a un joven no se le puede pedir que piense y actúe como adulto, por la sencilla razón de que no lo es.

Debemos recordar que un día también nosotros tuvimos esa hermosa edad, y que en nuestros corazones latieron las dudas y las desesperanzas, los anhelos y las frustraciones, las inquietudes y los temores, y nunca, resolvimos nuestros problemas como adultos, sino siempre en la dimensión del carácter de nuestra edad.

En efecto, en el ser interior de un joven, laten una infinidad de situaciones difíciles de medir y cuantificar, y quienes no tratan a jóvenes, o lo hacen con poca frecuencia, no sospechan siquiera los torbellinos y tempestades que anidan en su corazón y les templan el carácter, por el hecho de haber olvidado los afanes que pasaron, razón por la cual, de manera inadvertida, no comprenden al joven en su totalidad.

El carácter se inicia con la voluntad y el conocimiento de nuestras virtudes y defectos, una de las cosas mas difíciles del ser humano, pues por lo general, el hombre tiende a ser complaciente con si mismo y a justificar errores y negligencias.

En general, todos los seres humanos debemos aprender a convivir con nuestros semejantes, y más los adultos frente a los jóvenes y viceversa por el hecho de que manejamos nuestros valores y capacidades de manera diferente; el joven, abrevando la experiencia, y el adulto, por su parte, revitalizando sus capacidades. Esta es una buena manera de empezar a conocerse a sí mismo, siendo la clave de como el joven empezará a ser el artífice de su destino y con sus acciones derivadas en costumbres, formará y templará un carácter, que lo dotará de fortaleza espiritual para sortear todos los obstáculos. ¡Amigo adulto, hay que aprender a tiempo a comprender a los jóvenes, antes de que ellos lo sean, y nosotros ya no tengamos la oportunidad por haber pasado el umbral de la tercera edad. ¿No lo crees así? (JM) Desde la Universidad de San Miguel

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Reflexiones

¡…QUE RÁPIDO CRECEN LOS NIETOS!

Jorge Meléndrez

No hace muchos meses que mis nietos eran unos bebés a los que su mamá debía atender de todo a todo, sin embargo, hace muy poco tiempo, quizá un año o más, que empezaron a crecer no solo en su cuerpo, sino también en su inteligencia y sus actitudes emocionales y hoy son unos niños que aunque aún pequeños, demuestran una extraordinaria madurez en su proceso de crecimiento, y desarrollo emocional, por lo que no puedo dejar de decirme a mi mismo e incluso comentar con mi esposa, sobre lo rápido que crecen los nietos.

Lo más importante es que ellos saben y están conscientes de su avance y crecimiento y aún en sus juegos, adoptan actitudes con las cuales quieren demostrar que ya nos son unos niños bebés, que ya son capaces de valerse por si mismos e incluso, prefieren hacer las cosas de manera directa sin necesidad de ser apoyados por los adultos. ¡Que bueno que así es…! Y debo reconocer además, que de esta manera van creciendo y desarrollando sus facultades de independencia que estoy seguro, en el futuro inmediato, les servirá para definir y delinear mejor su perfil de lo que quieren para su vida futura.

Una de las sorpresas más agradables y recientes, fue recibir una llamada del celular de mi hija, donde quién había marcado y llamaba para preguntarme algo sobre el destino de las vacaciones de este verano, fue mi nieto mayor, David Alberto, quién terminó invitándome a su fiesta de fin de cursos de segundo año de kinder, donde él y su hermano, -así me dijo- iban a participar en un festival sorpresa de Rock and Roll. De esta manera la sorpresa fue múltiple, pues al preguntarle por su mamá y decirle que me la pasara para hablar con ella, pues suponía que ella le había marcado mi número, me dijo que no estaba en ese momento, confirmándome que el había marcado el número de mi celular directamente.

Cuando platique esto con mi hijo Jorge René, quién bendito Dios ha salido de muchas de sus aflicciones y se encuentra plenamente reintegrado a su vida familiar y laboral, y que hoy lo veo como un regalo de Dios y un ejemplo del retorno al hogar del hijo pródigo, se rió un poco y me dijo: --¡Papá, ellos son niños de una nueva generación!, mucho muy diferente a nosotros cuando fuimos niños, refiriéndose a él y a sus hermanas, a quién todavía les toco ver televisión en casa en blanco y negro y sin control remoto, mientras que David Alberto y Jorge Miguel, saben lo que son los controles alfa-numéricos y además, los manejan con asombrosa habilidad.

Una anécdota más es que desde hace ya algunos meses, Jorge Miguel, el menor quién pronto cumplirá cuatro años de edad, estando en casa me dijo: --¡Abuelo, vamos a dibujar en la compu….! Así que como abuelo complaciente fuimos al estudio y nos sentamos frente a la computadora y le dije: --¡Ándale pues dibuja...!, y acto seguido me contestó: --¡Primero pon el programa y dime que quieres que te dibuje…! Entonces me reí pues no pude hacerlo caer en la trampa de que no podía hacerlo, y se puso a dibujar en el “Paint” unas casitas con riachuelo, nubes, sol y arco iris en el cielo. En eso estábamos cuando llegó David Alberto, el mayor, y me dijo: --¡Ahora sigo yo, Toto, quiero armar rompecabezas; y ahí me tienen buscando programas de rompecabezas (Puzzle’s) con el único fin de que mi querido nieto me demostrara sus habilidades de memoria y creatividad, para los que déjenme decirles, es todo un experto a su corta edad. Recuerdo también, que hace solo unos días, después del fin de cursos en el kinder, mi hija los inscribió en una escuela de disciplina Kung-fu, y ya, muy emocionados, llegan todas las tardes a demostrar lo que juntos han aprendido. ¡La verdad, son una amor de nietos!

No quiero dejar de comentar que tenemos un ahijado de nombre Luis Eduardo, que a su corta edad, pues es un niño muy formal a pesar de que tiene apenas ocho años de edad, es ya todo un virtuoso del piano a quien desde esta esquina reflexiva, le mando un abrazo muy cariñoso extensivo a su hermanita Rebeca, quién es la princesita de su casa, una niña hermosa y de modales muy delicados. Felicito también a mis compadres Luis y Bety por ser papás de estos niños. ¡Felicidades!

No cabe duda que los tiempos cambian y también la forma de educar a los hijos; podemos notarlo más quienes estamos en contacto con las generaciones más jóvenes, por el simple hecho de que nos damos cuenta como solucionan sus problemas cotidianos, a diferencia de nuestra generación, e incluso la de nuestros hijos, que todavía requerían la intervención de los adultos. Que bueno que así sea, pues de esta manera, se aprovechan los elementos del entorno para educar positivamente sin perder los valores esenciales de la vida. JM Desde la Universidad de San Miguel.

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martes, 8 de julio de 2008

Reflexiones

LA SATISFACCIÓN DEL DEBER CUMPLIDO

Jorge Meléndrez

El día de ayer viernes 4 de julio por la tarde, en el Auditorio de la Universidad de San Miguel, se celebró la ceremonia de Graduación de la primera Generación de Licenciados en Administración de Negocios, una licenciatura que como comentábamos en esta misma esquina reflexiva la semana pasada, fue diseñada especialmente para personas adultas que en algún momento de su vida, pudieron pensar que era imposible hacer una carrera profesional, la que fue diseñada bajo una modalidad de una materia por mes, con clases diarias de dos horas y media y con una metodología de aprendizaje tutorial y antologías como material de estudio.

Tuvimos la oportunidad de darles un mensaje de despedida dentro de un ambiente de emoción de cada uno de los graduados y sus familiares y amigos, que fueron testigos de honor de este importante acto en su vida.

Ahí, tuve oportunidad de felicitarlos y desearles lo mejor del mundo, pues se lo merecen como personas que supieron tener un sueño y sobre todo, mantenerlo y no desenfocarse en el logro del mismo. Ellos son el mejor ejemplo de lo que el hombre puede hacer cuando se define metas de vida.

Entre otras cosas, les dije: “…Los felicito por haber cumplido con uno de sus anhelos más deseados, con un sueño de vida en su edad adulta, con una meta que pudo haber parecido inalcanzable hace unos pocos años, pero que hoy es una realidad. Darse para si mismos, una carrera universitaria.”

“…De igual manera, les exprese mi agradecimiento por haber elegido a la Universidad de San Miguel como su institución de estudios profesionales, con la seguridad de que hemos hecho lo mejor posible por formarlos en una carrera empresarial dentro de un humanismo integrador, y conocimientos de vanguardia.”

“Sabemos que no nos defraudarán, pues a pesar de que el mundo que les espera esta lleno de retos, también lo está de oportunidades y ustedes con su experiencia de vida laboral y sus conocimientos adquiridos, sabrán hacer el mejor papel en sus responsabilidades como profesionistas.”

Les recordé: “…hace tan solo tres años y algunos meses, ustedes llegaron llenos de incertidumbre, dudas e ilusiones y hoy, los reintegramos al mundo laboral más maduros, con muchas más ilusiones y con menos dudas e incertidumbres. A ustedes, les extiendo mi mano y les confirmo que cuentan con un amigo que los apoyará siempre de manera incondicional, pues como rector de la universidad, me siento muy orgulloso de todos ustedes, que han demostrado ser capaces de plantearse metas y proyectos de vida, y sobre todo, de emprender acciones en busca de su superación personal y profesional.”

“Créanmelo, en estos tres años y ocho meses, cada uno de ustedes han sido importantes para todos quienes tenemos una responsabilidad dentro de la universidad, sobre todo, de los profesores y directivos, ya que los hemos visto crecer emocional y espiritualmente.”

Se les dijo también que todo lo que hoy han logrado debe servir de ejemplo para muchas otras personas, por lo que “…son el mejor testimonio del origen y el inicio de una de las carreras que nació para darle a personas adultas como ustedes, una oportunidad de vida profesional, y con ello, demostrar que con voluntad y fortaleza de carácter, y sobre todo con un entorno educador propositivo, se pueden lograr las metas propuestas como proyecto de vida.”

“Por ello, deben cuidar la integridad de las demás personas y en particular, cuidar la integridad de su persona, ya que esto constituye un aspecto toral en el futuro de sus vidas. Todos debemos aprender a ser personas íntegras en todos sentidos, y la mejor fórmula para robustecer nuestra integridad, es trabajar en nuestra vida interior, en el respeto a las demás personas y ayudar a otros a crecer emocionalmente.”

“Que no pierdan la capacidad de asombro frente a los graves problemas de la desigualdad existente, y sobre todo, que cultiven hábitos de vida que les den la fortaleza necesaria para desempeñarse con ética en el entorno social y profesional donde actúen.”

Con estas palabras y algunas recomendaciones, despedimos de las aulas a estos alumnos pioneros en esta licenciatura, con la satisfacción del deber cumplido para bien ellos mismos y sus familias. JM Desde la Universidad de San Miguel.

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jueves, 3 de julio de 2008

Reflexiones

NUNCA ES TARDE PARA LLENAR UN HUECO EN LA VIDA

Jorge Meléndrez

Con la convicción de que “nunca es tarde para llenar un hueco en la vida”, iniciamos hace poco más de cuatro años, un proyecto educativo dirigido especialmente para personas adultas, hombres y mujeres que por alguna razón tuvieron que truncar sus estudios en el nivel del bachillerato o bien de una carrera profesional, y que por lo mismo, se incorporaron al mercado laboral con las herramientas y conocimientos que entonces tenían. Este proyecto educativo fue denominado PROGRESSA, por el alto significado que en sí mismo el concepto tiene, pero más aún, por significar, como acrónimo, un “Programa de Educación Superior Solo para Adultos”.

Este proyecto educativo, se diseño de manera muy especial para este tipo de personas, donde se incluyen amas de casa e incluso, profesionistas de ramos distintos pero que requieren conocimientos especializados en el campo de los negocios; una licenciatura ejecutiva que hoy rinde sus primeros frutos, pues esta misma semana que inicia, se graduarán los primeros siete egresados, todos con muy buenas resultados académicos, y donde se encuentran inscritos más de 120 personas.

Apenas el jueves por la noche la Universidad los despidió de sus aulas ofreciéndoles una cena en su honor, contando con la presencia del Ing. Radamés Díaz Meza como invitado especial, quien les dirigió unas palabras de aliento por su nueva responsabilidad social que ahora asumen como profesionistas egresados de la Universidad de San Miguel. El escenario fue el Salón del Hotel San Luis, donde cada uno de los egresados, tuvieron la oportunidad de intercambiar opiniones con el conferencista invitado. La experiencia personal y profesional del Ing. Díaz Meza, pero sobre todo su don de gentes, fueron factores decisivos para hacer de su charla un espacio de aprendizaje, sobre todo por haber abordado conceptos de crecimiento y desarrollo personal, que sin duda alguna, son los factores más importantes que hacen de las personas el ser gentes de bien.

La ética empresarial y la moral personal, son lo que delinean a una persona de éxito en la vida, señaló el Ing. Radamés Díaz Meza, sobre todo cuando van acompañados de cualidades personales que tienen que ver con la generosidad y el respeto a las personas. Un factor de éxito, les dijo, es tener siempre a Dios como destino de vida, y hacer siempre muchos y muy buenos amigos, pues una red de esta naturaleza podrá siempre capitalizarse en el futuro cuando se emprenda un negocio o cuando se esté al frente de alguno.

Agregó el Ing. Díaz Meza, algunos aspectos de vida personal y profesional, y como a pesar de sus pocos años de vida, ha tenido que tomar decisiones muy importantes con el fin de no desenfocarse en el propósito que él descubrió para si mismo; el ser empresario independiente, cuando a temprana edad disfrutaba de una respetable posición dentro del sector bancario y financiero como Director de División de una importante firma bancaria. Por eso no deben tenerle miedo a tomar decisiones que cambien el rumbo de su vida, y más aún cuando se encuentren apoltronados en el terreno de la comodidad, pues cuando el propósito lo han visualizado como parte de un sueño realizable y una meta factible, la fe, la confianza y el trabajo son lo único que les ayudará a salir siempre adelante.

Por nuestra parte, los felicitamos por no haber desistido en su empeño de hacer una carrera profesional, y sobre todo, por haber puesto todo su empeño personal para ser siempre buenos estudiantes, estudiantes de excelencia.

Se les recordó que uno de los valores más importantes que pueden tener siempre en la vida es la autenticidad, el ser siempre merecedores de la confianza de las personas que los rodean, utilizando para ello, una pequeña historia que ejemplifica muy bien como deben comportarse en la vida. “Cuentan de un viejo sabio que se encontraba siempre a las afueras de una ciudad, donde había un pozo de agua donde los viajeros llegaban a refrescarse. Cierto día, estando el viejo sabio con su discípulo cerca del pozo, llegó un viajero que le preguntó; --Dígame señor, ¿Cómo es la gente de este pueblo?, Respondiendo el viejo: --¿De donde viene usted? De una ciudad del norte, le dijo el viajero, --¿Y como es la gente de allá?, preguntó el sabio. Pues la gente de donde vengo es gente de mal corazón, contestó el hombre aquel. Entonces el sabio le dijo: --¡Pues aquí no encontrará usted gente muy diferente…! Un poco más tarde, llegó un nuevo viajero, que preguntó lo mismo, y el sabio respondió de la misma manera. Y cuando el hombre aquel le dijo que la gente de la ciudad de donde venia era muy buena y comprensiva, el sabio le dijo que la gente de ese lugar, era igual de buena y bondadosa, que no se preocupara mucho.

Fue entonces que el discípulo que había sido testigo del dialogo con los dos viajeros, le preguntó a su maestro, el viejo sabio: --¿Por qué a ambos les ha dicho cosas diferentes?, a lo que el sabio contestó: --¡Por que cada quien va a encontrar lo mismo que trae” (Fin de la historia) La moraleja es que cada uno de ustedes, como nuevos profesionistas, deberán comportarse siempre con rectitud y buenos hábitos, pues entonces siempre encontrarán los frutos de su cosecha. JM Desde la Universidad de San Miguel.

udesmrector@gmail.com

viernes, 20 de junio de 2008


LAS COSAS BELLAS DE LA VIDA

Jorge Meléndrez

Las cosas bellas de la vida y que nos son placenteras a los sentidos, son completamente gratis, pues su valor esta en la forma como aprendemos a verlas y sentirlas. ¿Cómo que cosas? Podría alguien decirme. Aquí va una pequeña muestra de cosas que verdaderamente nos dan felicidad y que no tienen ningún costo: una sonrisa de un niño, un abrazo del hijo o de la hija, un beso de la persona amada, disfrutar con la pareja una puesta de sol sobre la playa, ver la luna cayendo sobre el mar, estrechar una mano que te ayuda, un amigo que te comprende, una familia unida por el amor, una buena pieza musical que te hace recordar momentos felices, un paseo por el parque en buena compañía, una aroma de una flor, el arrullo de los pájaros, la brisa matinal, contemplar las estrellas, una copa de vino con los amigos, y tantas cosas más que están ahí siempre al alcance de nuestra mano. Hay una pequeña historia que nos ejemplifica muy bien como debemos ver a la felicidad.

La historia dice así: “Se cuenta que hace muchísimos años había un hombre de quien se decía que guardaba en un cofre encantado un gran secreto que lo hacia sentirse el hombre mas feliz sobre la tierra. Como de costumbre muchas personas le tenían envidia, por que en efecto, lo veían siempre feliz y deseaban a toda costa conocer su secreto. Así, reyes, príncipes, y hombres ricos, le ofrecían poder y dinero para obtener el cofre, pero todo era en vano, mientras mas lo intentaban, mas infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir.

Así pasaban los años y el hombre aquel era cada día mas feliz, pero cierto día, llegó un niño y le dijo: Señor, Yo también quiero ser inmensamente feliz, ¿Por que no me enseñas todo lo que debo hacer para conseguirlo? El hombre aquel, sabio por naturaleza, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo: ¡A ti si te enseñare el secreto para ser feliz, ven conmigo y presta mucha atención! Mira, en realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser completamente feliz y estos cofres son mi mente y mi corazón y el gran secreto que estos cofres guardan no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida, El primer paso, es que debes dar siempre gracias a Dios todos los días que vives. El segundo paso, es que debes quererte mucho a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: yo soy importante, yo valgo, yo soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, no hay obstáculo que no pueda vencer. El tercer paso, debes poner en practica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño a las personas que amas, si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. El cuarto paso, no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, pues esto llena tu corazón de frustraciones. El quinto paso, no debes albergar en tu corazón rencor ni resentimiento hacia nadie y si alguien te ha herido deja que las leyes de Dios hagan justicia y tú perdona y olvida. El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo a las leyes del cosmos, mañana alguien te quitara algo de más valor. El séptimo paso es que no debes maltratar a nadie, todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera por lo que somos, por eso nunca discrimines a nadie por ser diferente a ti. Y por ultimo una de las cosas mas importante en esta vida, levántate siempre con una sonrisa a flor de labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bello de la vida, piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes, ayuda a los demás sin pensar que vas a recibir algo a cambio, mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfador y que de esta manera, puedan ser también felices. (Fin de la historia)

Moraleja: La felicidad no tiene ningún costo, las cosas bellas de la vida están dentro de cada ser humano. Esto es lo que debemos aprender los seres humanos, a distinguir que se puede ser verdaderamente feliz y disfrutar de las cosas bellas de la vida, y no dejarnos llevar solo por el hedonismo y la satisfacción de los sentidos. El sentido de la felicidad es una cualidad que Dios nos dio a los humanos para con ello darle gracias por la vida misma. JM Desde la Universidad de San Miguel.

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Reflexiones

ALAS DE MARIPOSA, Una vida plena de amor

Jorge Meléndrez

Cuando los seres humanos derramamos sobre quienes nos rodean; sobre todo nuestra familia y nuestros hijos y nietos todo el amor que nos alienta en la vida; significa un acto de amor pleno e incondicional, pero cuando nuestro corazón se reboza de ese amor, tenemos que aprender a darlo a nuestros semejantes, sobre todo a aquellos que sufren los embates de los juegos fatuos de la vida y que requieren para su rehabilitación pequeños soplos de vida impregnados con amor solidario. Así es la Señora Delia Villarreal de Arozamena, una bella mujer que reboza su amor y que a sus 85 años de vida productiva nos regala ahora una nueva colección de sus sueños y suspiros, de pequeños trozos de vida entregada a su familia y a los seres que la rodean con afecto, un nuevo libro de su colección de pensamientos positivos, que cada viernes nos hacen sentir más humanos frente a la turbulencia que nos inunda. Yo en lo personal, lo recibo como un regalo de unas manos generosas, llenas de amor y de ternura. Gracias Doña Delia por este nuevo regalo para mi colección de lecturas humanistas.

“Alas de Mariposa”, es el titulo que Doña delia escogió para su nuevo libro, y no pudo ser mejor pensado por el simple hecho de que la mariposa, es un bello ejemplar del reino animal, cuyas alas están cubiertas de diminutas escamas de diversos colores donde quedan, como lienzos pintados por manos de ángeles, dibujos lleno de colorido y formas diversas.

El alma de las mariposas es igual que el de muchas personas como Doña Delia, aparentemente pequeña como el tamaño de sus ojos, pero lo suficientemente fuerte como para resistir las inclemencias de un largo vuelo en la búsqueda de climas más benignos.

Las mariposas se alimentan del néctar de las flores, y cada uno de los relatos que Doña Delia nos regla cada viernes, son como un néctar para el alma de quienes somos sus más asiduos lectores. Así es como alimentamos nuestro espíritu y nos anima a continuar por los abrojos de esta vida que Dios nos ha regalado.

Leerla cada viernes, nos permite recordar que la vida vale la pena vivirla, y que al igual que el arco iris que se refleja en las alas de la mariposa, la alegría y el amor, que son el colorido de la vida, deben inundar nuestras almas para bien de los demás, pues no importa el tamaño ni el peso de nuestras penas, siempre podemos dar una palabra de aliento a favor de los demás seres que sufren.

Sumergirnos en la prosa de Doña Delia, es aprender a valorar las pequeñas cosas de la vida, es entender que nuestra existencia no es solo un continum de cosas que tienen que ver con la sobrevivencia diaria, sino minúsculos momentos de paz y tranquilidad para nuestro espíritu cansado de ver lo cotidiano. Veamos como ejemplo la belleza de esta prosa poética a través de un pequeño párrafo del artículo intitulado “Pequeña misiva.” Dice así: “…Llegar al lugar es cambiar de mundo dejando abajo mucho bagaje inútil, y darse cuenta de que no se necesita. Entonces es cuando uno ve otras cosas, como los celajes diferentes en la aurora y en el ocaso, un sol en el cenit refrescado por vientos que corren libres sobre kilómetros, de pastizales naturales, amarillos y flexibles, dóciles al aire; lugares donde el eco repite la voz y otros donde se la lleva cabalgando en las espigas hasta donde se funde con el cielo; la mirada se va, y puede llegar hasta los sueños; el baile de las llamitas en la fogata ilumina a la emoción más que a la noche cuando echan cuentos “del tigre” Y fue por eso que en una gruesa hojita de espavé, arbusto de limbo jugoso en el cual se puede escribir con algo punzante, en una hojita pequeña, me llegó un recado del compañero que aún puedo leer trayéndome aquellas imágenes felices. La hojita simplemente dice: “Te amo…” y conozco la letra…” Este párrafo es tan solo una pequeña muestra de lo que contiene “Alas de Mariposa”, pero no puedo resistir la tentación de invitarlos a probar más gotitas de miel que como prosa rimada nos regala Doña Delia. Este es de otro intitulado: “Tan fácil que resulta” y que dice así: “…El entendimiento y lo cordial no dependen solo del lenguaje, y a veces hay en que pueden prescindirse de él si hablan las actitudes, los ojos, la sonrisa. Es algo que brota de adentro y se da y se recibe, lo que hace un puente entre los hombres, borrando las diferencias…” ¿No les parece hermoso?

Para concluir citare una estrofa de un poema que leí en la Internet con el único fin de invitarlos a comprar el libro destinado a una buena causa, y sobre todo, leerlo con los ojos del alma y el entendimiento, con la seguridad de que nos ayudará a cambiar algo de nuestra vida. La estrofa dice así: “Y tú, mi buen compañero, /toma el libro; que, en verdad/ de poeta y caballero, /con mis Abrojos no hiero/ las manos de la amistad.” JM Desde la Universidad de San Miguel.

udesmrector@gmail.com

sábado, 7 de junio de 2008

Reflexiones

APRENDIENDO A AFINAR NUESTRACONCIENCIA

Jorge Meléndrez

La sabiduría divina infundió al ser humano junto con el soplo de vida, la conciencia como una cualidad intrínseca que nos hace diferentes a otros seres del reino animal. La conciencia es importante por que se comporta como un severo juez de nuestras acciones y nos permite además, el conocimiento interior de todo aquello que se encuentra dentro de los límites del bien y el mal. En este sentido, la conciencia es una propiedad del espíritu del hombre que le permite conocerse a si mismo y conocer el mundo que le rodea.

En la vida diaria, vivimos situaciones diversas, algunas de tipo familiar, otras más dentro de nuestro mundo laboral, y otras más de carácter cívico o religioso, y en todas y cada una de ellas, somos testigos, de alguna manera, del papel que jugamos dentro de ese contexto social y del que juegan el resto de las personas; y es nuestra conciencia la que nos permite entender cabalmente lo que esta bien y lo que esta mal, y sobre todo aquello que nos perjudica o nos beneficia.

Sabemos por ejemplo que debemos respetar el orden social con el fin de ser protagonistas de una ciudadanía ordenada y respetuosa y estamos concientes además, que la educación de la conciencia es un elemento indispensable a los seres humanos por el simple hecho de que cotidianamente estamos sometidos a influencias negativas y tentaciones por situaciones que si bien nos pueden beneficiar, perjudican a otros. Aquí es cuando debemos afinar nuestro propio juicio con el fin de que actuando con conciencia, no trastoquemos el orden establecido.

Podemos distinguir diversos escenarios donde la conciencia juega un papel relevante, escenarios donde el espíritu humano adquiere una dimensión tal que hace que la persona se distinga como alguien respetable y responsable, y por lo mismo sea ejemplo para sus semejantes. Citaremos tan solo dos escenarios, el de la conciencia moral y el de la conciencia cívica o ciudadana.

Para una adecuada conciencia moral, la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar por lo que es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica en todas las acciones de nuestra vida. Por ejemplo en lo que respecta a nuestra convivencia diaria, debemos aprender a no utilizar palabras obscenas, hablar siempre con la verdad, conducirnos con rectitud y respetar siempre el derecho de los demás, sin dejar de mencionar que debemos ser sujetos activos dentro de nuestra comunidad religiosa, con el fin de no pasar desapercibidos a los ojos de Dios.

La conciencia es una ley de nuestro espíritu, que va más allá de él pues lo trasciende; nos dicta órdenes de sana convivencia y nos enseña los caminos de la fe, la esperanza y la caridad. Nos significa responsabilidad y deber, temor y recompensa. En ese sentido, la conciencia es la mensajera de los susurros de Dios y además, la fuerza que nos une a Él.

Por lo que respecta a la conciencia cívica o ciudadana, debemos conducirnos dentro del orden y la tolerancia, y ser respetuosos de todos aquellos reglamentos que sirven para una convivencia armónica. Podemos citar por ejemplo el hecho de que por necesidad vivimos en comunidades donde es necesario una cultura ecologista, la que debemos manifestarla de manera permanente. Debemos tomar conciencia de que es necesario reciclar los desperdicios para evitar enfermedades infecto-contagiosas, cuidar el agua usando la necesaria con el fin de que las futuras generaciones la tengan siempre disponible, sembrar un árbol con el fin de contribuir a la generación de oxígeno y eliminación de bióxido de carbono, afinar los vehículos para controlar la emisión de gases nocivos y el efecto invernadero entre otras muchas acciones.

Hay que reconocerlo, así como la formación de buenos hábitos a través de virtudes humanas significa ser una persona de bien, la afinación de la conciencia es una tarea que debe realizarse durante toda la vida. Desde los primeros años debe despertarse en el niño el conocimiento y la práctica de la ley interior reconocida por la conciencia moral, con el fin de que crezca amando la naturaleza, cuidando el planeta y respetando a sus semejantes, en una palabra, viviendo con conciencia ciudadana.

Una educación prudente desde temprana edad, enseña el valor de las virtudes humanas y de alguna manera preserva al ser humano para una vida adulta libre de miedos, de egoísmos y de falsos orgullos, así como de los insanos sentimientos de culpabilidad nacidos de la debilidad y de las faltas humanas. En este sentido, la educación o afinación de la conciencia, garantiza la libertad y engendra la paz del corazón. JM Desde la Universidad de San Miguel.

udesmrector@gmail.com

viernes, 30 de mayo de 2008

Reflexiones

LA EDUCACION, UN PUENTE QUE HACE LA DIFERENCIA

Jorge Meléndrez

En la historia de la humanidad, son muchos los autores que han acuñado definiciones de lo que es la educación, las cuales hacen énfasis en diferentes conceptos como son el desarrollo de las facultades intelectuales, la transmisión de valores culturales, el perfeccionamiento del ser humano, el cultivo de todas las facultades y la motivación hacia la creatividad, entre otros.

En nuestro país, la Ley General de Educación, en su artículo segundo establece que la educación “…es un proceso permanente que contribuye al desarrollo del individuo y a la transformación de la sociedad, y es factor determinante en la adquisición de conocimientos para formar al hombre de manera que tenga sentido de solidaridad social”. Esta definición, tiene un sustento histórico filosófico de muchos pensadores que desde el siglo XVII, han influido en el desarrollo del propio ser humano. Veamos solo algunos.

Juan Jacobo Rousseau (1712-1788) planteaba que el ser humano posee la capacidad de aprender a través de la experiencia y que la educación es el instrumento mediante el cual puede desarrollar todas las facultades que posee. Por esta razón, Rousseau concebía a la educación como un proceso continuo que empieza desde el nacimiento y sigue el desarrollo natural de las facultades latentes del ser humano como son la sensación, la memoria y la comprensión, por lo que proponía una educación que tomara como punto de partida la naturaleza humana. El ser humano debe descubrir por sí mismo las presiones del ambiente, y en este proceso, el rol del educador será exclusivamente el de propiciar ambientes naturales en los que pueda darse este aprendizaje.

Para el filósofo Emmanuel Kant (1724-1804) por ejemplo, el ser humano obtiene esta categoría exclusivamente por la educación. El ser humano necesita educarse, debe recibir instrucción y disciplinarse para enfrentar las presiones del ambiente; los animales no lo requieren ya que se defienden por instinto. De esta manera, encontramos que la instrucción es la idea central del esquema general del proceso educativo para Kant.

Augusto Comte (1798-1814) y Emilio Durkheim, (1858-1917) filósofos de la corriente positivista, coinciden en señalar que la educación es “…la acción ejercida por los adultos que tiene por objeto suscitar y desarrollar en el niño un cierto número de estados físicos, intelectuales y morales, que le exige el medio al que está particularmente destinado”. En esta definición se manifiesta un proceso de elaboración de una propuesta ideológica que considera que el fin de la educación es formar al ser humano para su vida futura con valores tales como el orden y el progreso. Esta concepción contempla también la necesidad e interés de los grupos humanos por su conservación y preservación.

John Dewey (1859-1952) es otro filósofo que dejó huella en la teoría educativa, ya que sus principios filosóficos proponían que la educación no debía ser exclusivamente una preparación para la vida futura, sino que debía proporcionar elementos para la realización cotidiana del individuo. Su trabajo y sus escritos influyeron significativamente en los profundos cambios experimentados en la pedagogía mundial en los inicios del siglo XX, manifestados en el cambio del énfasis de lo institucional y burocratizado a la realidad personal del alumno, esforzándose en demostrar cómo este planteamiento práctico puede actuar en los asuntos de la vida diaria.

A manera de ejemplo hemos expuesto parte de las ideas de estos pensadores filósofos educadores, de las que podemos destacar que en efecto, la educación es un puente que hace la diferencia entre un individuo que piensa y actúa con relación al bien común respecto a quienes se quedan en el estadio del barbarismo y la falta del orden en sus conductas y actitudes. En este sentido, un pueblo educado es un pueblo que socialmente tiende a ser una sociedad colaborativa y solidaria.

Como colofón, podemos decir que el ser humano es el único ser vivo sobre el planeta que tiene la necesidad de aprender conductas instintivas, ya la mayoría de las especies animales nacen con un conjunto de patrones de conducta que les permiten sobrevivir con poca ayuda de sus progenitores. El ser humano, derivado de su actitud gregaria, requiere de los otros para su propio desarrollo fisco y emocional y el mejor medio para lograrlo es la educación, por la cual recibimos de los demás, criterios que nos permiten interaccionar con el mundo y enseñanzas como costumbres, valores, actitudes, formas de sentir, entre otros aspectos que nos hace diferentes. JM Desde la Universidad de San Miguel.

udesmrector@gmail.com

lunes, 26 de mayo de 2008

Reflexiones

UNA VIDA CON PROPÓSITO, ES UNA VIDA EN LIBERTAD

Jorge Meléndrez


La libertad es un valor supremo que el ser humano debe cuidar tanto como su propia vida, ya que una vida sin libertad es una vida sin destino. En efecto, cuantos individuos van por la vida sin saber a ciencia cierta cual es la razón de su existencia e incluso, sin siquiera alcanzar a preguntarse a si mismos cual será acaso su propósito en la vida.

Este tipo de personas no tienen un destino fijo, pues tampoco saben a donde van ni cual es su misión en la vida, por lo que muchas veces es mejor decirles que se queden inmóviles, parados ahí en cualquier lugar, pues su angustia será menor a que si vagan por el mundo sin saber a donde ir.

A Séneca se le atribuye la frase que dice: “No hay viento favorable para quién no sabe a donde ir”, a Thomas Carlyle la que dice: “El hombre sin propósito es como un barco sin timón, un soplo, nada, nadie” y por su parte, a Sócrates se le atribuye también la que dice: “Conócete a ti mismo” (nosce te ipsum), aunque algunos filósofos historiadores señalan que esta es inscripción, fue puesta por los siete sabios en el frontispicio del templo de Delfos de la antigua Grecia. En cualquiera de los casos, se confirma que quién no sabe a donde ir, seguramente acabará en cualquier parte, y esto en verdad, es la acción del hombre en ejercicio de su libertad pero sin destino manifiesto, lo que equivale a decir a una vida desperdiciada.

Por lo anterior, podemos darnos cuenta que este es un problema existencial del ser humano desde hace cientos de años, pues es menester conocerse a si mismo, saber cuales son las fortalezas y los talentos con que contamos para luego definir, a ciencia cierta, que es lo queremos ser en nuestra vida adulta y como orientar nuestra vida.

Incluso, profundizando un poco más en este pensamiento que tiene que ver con nuestro plan de vida personal, tendríamos que aceptar que desde el punto de vista de la espiritualidad del hombre, no nos es dable conocer cual es nuestro propósito de vida, por el simple hecho que nuestro enfoque al preguntarlo es eminentemente egoísta, pues la hacemos partiendo de nosotros mismos, cuando en realidad debiéramos partir del propósito de nuestro supremo creador, por lo que entonces la pregunta debiera ser: ¿Qué quiere Dios de mi?, o bien, ¿Cuál fue el propósito de Dios al darme la vida?

Son muchos los rincones bíblicos que nos hablan de la verdad de este enfoque, como podemos ver en Colosenses 1:16, que a la letra dice: “Por que en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.”

Por todo lo anterior, un hombre que sabe a donde va, que tiene una meta de vida y un propósito definido, es por que sabe a ciencia cierta lo que Dios quiere de él, que fue dotado con vida y talentos para ser utilizados en ese propósito divino que nos fue marcado desde antes de nuestro propio nacimiento a la vida, por el simple hecho de que Él sabía de nosotros aún antes de nuestra existencia a través del soplo divino.

Esta clase de hombres saben que han nacido para llevar a cabo grandes acciones y por lo mismo, ejercen si libertad de manera plena sirviendo a los propósitos de Dios. Son personas que trascienden la vida terrenal para escribir en su agenda diaria, propósitos de Dios en servicio hacia los demás, son en esencia, personas seguras de si mismas y sin temor a la vida, pues saben que no actúan bajo sus propios principios ni para su propio beneficio, sino en función de lo que Dios quiere de ellos.

La mediocridad no es palabra de su vocabulario, pues su grandeza se mide en función de la trascendencia de sus actos en favor de los demás. Son hombres de carne y hueso, sencillos en su actuar y humildes en su vivir, no buscan los reflectores ni las alabanzas, sino solo la satisfacción de servir.

El solo hecho de conocer el propósito de Dios en ellos, les da un sentido especial a sus vidas, lo que les permite la fortaleza de caminar siempre hacia adelante y con la frente en alto. No importa cuando hayan sufrido y batallado para encontrar su misión de vida, no importa si han tocado los más oscuros fondos, ni cuanto tiempo hayan tardado en darse cuenta, lo importante es que ahora conocen la frase mágica del “Solo por hoy” y se dedican a compartir su secreto de vida con sus semejantes, ayudándolos a encontrar y a descubrir en ellos mismos lo que Dios quiere de ellos. Yo los felicito a todos ellos, y en especial a quien ayer, 23 de Mayo, cumplió un año de vida nueva en libertad, una vida nueva con propósito divino. ¡Felicidades de todo corazón! JM. Desde la Universidad de San Miguel.

udesmrector@gmail.com

domingo, 18 de mayo de 2008

Reflexiones

UNA MIRADA A NUESTROS PROBLEMAS SOCIALES

Jorge Meléndrez

Un problema social que se ha vuelto a instalar en el centro de las preocupaciones de nuestra sociedad sinaloense, es el estado actual de la relación entre la cultura social predominante y el mundo de los valores distorsionados por la subcultura avasallante ya conocida.

Esto quizá no sea privativo de nuestra sociedad, pues la mayor parte de los conflictos que desgarran a las sociedades desde el tramo final del siglo pasado hasta estos primeros años del siglo XXI, están cargado de incertidumbres y de inseguridades, debido al avance de concepciones impregnadas de un creciente relativismo moral y de pérdida de valores y espiritualidad.

En efecto, el relativismo moral se ha visto favorecido, entre otras causas, por la tendencia a la disolución de la familia, que es el ámbito natural en el que se transmiten los principios y las nociones de orden moral sobre los cuales se construye el andamiaje de una sociedad fundada en la convivencia y en el respeto a la dignidad de las personas.

Si echamos una mirada a nuestro alrededor, podemos ver que se siguen avasallando los derechos humanos, que la violencia sigue prevaleciendo sobre la razón, que la guerra sigue siendo una manera inevitable de dirimir los desacuerdos internacionales, que se privilegia el poder del dinero sobre el ser del hombre, elementos todos que en esta sociedad de vertiginoso avance de las telecomunicaciones, han propiciado la ausencia de principios éticos, la ruptura del orden moral y la distorsión de la sana convivencia.

Las causas hay que buscarlas en la irrupción de generaciones humanas desconectadas de toda posibilidad de distinguir entre el bien y el mal, probablemente porque crecieron al abrigo de una visión utilitaria y relativista de las cosas, huérfana de toda creencia en los valores estables y en la sacralidad de la vida humana.

Si ante los efectos devastadores de las crisis económicas, tarda en asomar un sentimiento de solidaridad capaz de atenuar el sufrimiento de los sectores más desprotegidos, ello obedece a que falta en las franjas sociales con mayor poder de decisión, un sistema de pensamiento fundado en el reconocimiento de valores éticos objetivamente ciertos.

Cuanto se haga para fortalecer a la familia, célula del organismo social y reducto espiritual en el que se templan el carácter y el respeto a los valores más nobles del espíritu humano, contribuirá de manera decisiva a erradicar los factores que conspiran contra la armonía y el entendimiento social. El debilitamiento del hogar y la familia, es el origen de la mayoría de los males que corroen a la sociedad de este tiempo; la delincuencia juvenil, la corrupción, la desorientación de los jóvenes, el avance de la drogadicción, el armamentismo, la ausencia de un sentido de la vida y, sobre todo, la pérdida de la espiritualidad.

La avalancha de delitos es un fenómeno que está cobrando vigencia en nuestro estado y nuestro país al igual que en otros lugares del mundo y obedece fundamentalmente, al descalabro de los principios éticos básicos, como consecuencia de la crisis que atraviesa la familia, que ha dejado de ser un ámbito de contención y de acompañamiento para los niños y adolescentes en su proceso de crecimiento como personas sanas socialmente hablando.

Ante la declinación alarmante de las reservas morales y culturales capaces de frenar los peores instintos del alma humana, no hay seguramente mejor estrategia de largo alcance que la defensa y la preservación del núcleo familiar, ese espacio primario en el que se construyen los cimientos de la personalidad y se planta la semilla de los valores que habrán de modelar y regir los comportamientos de las generaciones venideras.

Si los gobernantes se quieren ocupar sinceramente del bien de la sociedad, deberán entender, en primer término, que la familia además de ser una unidad jurídica, social y económica, es fundamentalmente una comunidad de amor y de solidaridad, célula social insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos y sociales, esenciales para el desarrollo y bienestar de todos los ciudadanos.

El rol de la familia en la transmisión y conservación de los valores morales requiere de un análisis profundo y desapasionado donde se examinen las cuestiones más candentes de la relación entre padres e hijos y de otros aspectos vinculados con la problemática familiar y educativa.

Ahí esta Sociedad Educadora, esperando su oportunidad de ser considerada como una organización ciudadana que busca coadyuvar a la solución de estos problemas, pues estamos seguros que el problema de raíz no se solucionará con más armas, sino con una nueva forma de concebir nuestras relaciones sociales de convivencia. ¡Gracias! JM Desde la Universidad de San Miguel.

udesmrector@gmail.com

domingo, 11 de mayo de 2008

Reflexiones

EDUCAR EL CARÁCTER

Jorge Meléndrez

El carácter es uno de los ingredientes que nace de la conciencia del ser humano y que le sirve para ubicarlo dentro del contexto de su realidad social. Es el sello personal e intransferible que identifica al hombre y lo hace ser diferente de cada uno de sus semejantes. Es al mismo tiempo, un producto del aprendizaje que ubica al hombre como “persona” y que lo lleva a realizar actos solidarios a favor de los demás, o bien, actos destructivos tanto para si mismo como para quienes lo rodean. Un carácter negativo, ubica a las personas como seres antisociales y de alguna manera, dañinas para el resto de las personas, en tanto que un carácter afable, hace del hombre un ser digno y respetado.

El carácter tiene su soporte biológico en el temperamento y este último, está determinado por factores genéticos que inciden en las manifestaciones conductuales del hombre, por lo que la educación del mismo, es una tarea que debe darse dentro del hogar.

La ausencia de esta responsabilidad por parte de los padres, propicia que los hijos crezcan en un ambiente familiar donde les son resueltos todos sus problemas y en consecuencia, crecerán inutilizados para saber defenderse por si mismos, mientras que el temple y la audacia, serán producto de un carácter proactivo de quién aprendió a decidir por si mismo desde edad temprana dentro del hogar.

Cuando los padres entiendan que llegará el momento de que sus hijos tendrán que volar solos, y que tal vez no estén para ayudarlos a tomar decisiones, es cuando empezarán a poner en práctica acciones que lleven a educar el carácter de sus hijos. Algunos autores estudiosos del carácter, nos enseñan que educar el carácter es un proceso evolutivo que se inicia desde edades tempranas hasta llegar a su completa expresión en el final de la adolescencia.

En la manifestación del carácter, se ponen en evidencia dos grandes componentes que nacen desde el alma mismo del individuo, que vienen a ser las emociones y las actitudes, de ahí que existan diferentes tipos de manifestaciones del carácter derivadas por la combinación que se da de estos dos componentes, la emoción y la acción. Así, tenemos personas que manifiestan cualquiera de las tipologías siguientes:

El nervioso. Quién cambia continuamente de intereses y de ocupación. Este tipo de carácter se entusiasma con lo nuevo, pero este sólo busca de ello lo que es práctico, le falta orden, disciplina y perseverancia en las cosas. Tiene una voluntad débil, es inestable, sociable, cariñoso y extrovertido.
El sentimental: Es muy sensible, tímido, pesimista, busca el aislamiento y la soledad, es difícil de reconciliar y se desmoraliza rápidamente. Es inseguro y rencoroso y en el trabajo es lento e indeciso.
El Colérico: Siempre vive ocupado en cosas. Es un atrevido para hacer cosas nuevas. Debido a sus arrebatos, improvisa, se precipita, despilfarra energía y cae en la dispersión. Abandona las cosas cuando aparece algún peligro. Es un extrovertido.
El Apasionado: Posee una gran memoria e imaginación. Tiene una gran capacidad de trabajo. Vive siempre ocupado. Tiene afición al estudio y le gusta todo tipo de tareas. Prefiere trabajar sólo. Estudia de forma ordenada y metódica. Se destaca en lectura, historia, redacción y matemáticas. Le interesa lo social, lo religioso y político.
El sanguíneo: Es muy poco sensible. Sólo le mueven los resultados a corto plazo. Tiene tendencia a mentir para conseguir lo que quiere. Es cerebral. Piensa todo fríamente. Es optimista, social y extrovertido. Es curioso. Le gusta tocar todo. Se adapta bien a cualquier ambiente. Aunque es trabajador, se deja llevar por la superficialidad y la chapucería.
El Flemático: Es reposado y tranquilo, reflexivo y callado Es muy ordenado y le gusta trabajar solo. Es puntual y se preocupa por la exactitud de todas las cosas. La inteligencia del flemático es lenta, pero profunda. Tiene una buena aptitud para comprender lo esencial de las cosas. Es dócil y metódico.
El amorfo: Es perezoso, su vida esta sujeta al ciclo de comer-dormir-comer. Es poco original, se deja llevar por el ambiente. Es despilfarrador, impuntual y carece de entusiasmo. Es social y extrovertido. Razona con mucha lentitud y analiza las cosas de forma superficial. Huye de cualquier esfuerzo. Suele aplazar las tareas. Es torpe y desordenado.
El Apático: Es cerrado en sí mismo. Es melancólico. Es irreconocible y testarudo. Es perezoso. Rutinario. Pasivo e indiferente. Carece de estimulo y actividad. Es un pobre de ideas. Es apático y poco interesado en actividades.
El hombre debe pues, ser educado en el seno del hogar, para aprender a tomar decisiones a lo largo de su vida, ya que serán precisamente estas decisiones las que de alguna manera le ayudarán a identificar y modelar su carácter y lo ubicaran como un ser social dentro del entorno en el que viva. JM Desde la Universidad de San Miguel.

udesmrector@gmail.com
Reflexiones

EDUCAR EL CARÁCTER

Jorge Meléndrez

El carácter es uno de los ingredientes que nace de la conciencia del ser humano y que le sirve para ubicarlo dentro del contexto de su realidad social. Es el sello personal e intransferible que identifica al hombre y lo hace ser diferente de cada uno de sus semejantes. Es al mismo tiempo, un producto del aprendizaje social que ubica al hombre como “persona” y que lo lleva a realizar actos solidarios a favor de los demás, o bien, actos destructivos tanto para si mismo como para quienes lo rodean. Un carácter negativo, ubica a las personas como seres antisociales y de alguna manera, dañinas para el resto de las personas, en tanto que un carácter afable, hace del hombre un ser digno y respetado.

El carácter tiene su soporte biológico en el temperamento y este último, está determinado por factores genéticos que inciden en las manifestaciones conductuales del hombre, por lo que la educación del mismo, es una tarea que debe darse dentro del hogar.

La ausencia de esta responsabilidad por parte de los padres, propicia que los hijos crezcan en un ambiente familiar donde les son resueltos todos sus problemas y en consecuencia, crecerán inutilizados para saber defenderse por si mismos, mientras que el temple y la audacia, serán producto de un carácter proactivo de quién aprendió a decidir por si mismo desde edad temprana dentro del hogar.

Cuando los padres entiendan que llegará el momento de que sus hijos tendrán que volar solos, y que tal vez no estén para ayudarlos a tomar decisiones, es cuando empezarán a poner en práctica acciones que lleven a educar el carácter de sus hijos. Algunos autores estudiosos del carácter, nos enseñan que educar el carácter es un proceso evolutivo que se inicia desde edades tempranas hasta llegar a su completa expresión en el final de la adolescencia.

En la manifestación del carácter, se ponen en evidencia dos grandes componentes que nacen desde el alma mismo del individuo, que vienen a ser las emociones y las actitudes, de ahí que existan diferentes tipos de manifestaciones del carácter derivadas por la combinación que se da de estos dos componentes, la emoción y la acción. Así, tenemos personas que manifiestan cualquiera de las tipologías siguientes:

El nervioso. Quién cambia continuamente de intereses y de ocupación. Este tipo de carácter se entusiasma con lo nuevo, pero este sólo busca de ello lo que es práctico, le falta orden, disciplina y perseverancia en las cosas. Tiene una voluntad débil, es inestable, sociable, cariñoso y extrovertido.
El sentimental: Es muy sensible, tímido, pesimista, busca el aislamiento y la soledad, es difícil de reconciliar y se desmoraliza rápidamente. Es inseguro y rencoroso y en el trabajo es lento e indeciso.
El Colérico: Siempre vive ocupado en cosas. Es un atrevido para hacer cosas nuevas. Debido a sus arrebatos, improvisa, se precipita, despilfarra energía y cae en la dispersión. Abandona las cosas cuando aparece algún peligro. Es un extrovertido.
El Apasionado: Posee una gran memoria e imaginación. Tiene una gran capacidad de trabajo. Vive siempre ocupado. Tiene afición al estudio y le gusta todo tipo de tareas. Prefiere trabajar sólo. Estudia de forma ordenada y metódica. Se destaca en lectura, historia, redacción y matemáticas. Le interesa lo social, lo religioso y político.
El sanguíneo: Es muy poco sensible. Sólo le mueven los resultados a corto plazo. Tiene tendencia a mentir para conseguir lo que quiere. Es cerebral. Piensa todo fríamente. Es optimista, social y extrovertido. Es curioso. Le gusta tocar todo. Se adapta bien a cualquier ambiente. Aunque es trabajador, se deja llevar por la superficialidad y la chapucería.
El Flemático: Es reposado y tranquilo, reflexivo y callado Es muy ordenado y le gusta trabajar solo. Es puntual y se preocupa por la exactitud de todas las cosas. La inteligencia del flemático es lenta, pero profunda. Tiene una buena aptitud para comprender lo esencial de las cosas. Es dócil y metódico.
El amorfo: Es perezoso, su vida esta sujeta al ciclo de comer-dormir-comer. Es poco original, se deja llevar por el ambiente. Es despilfarrador, impuntual y carece de entusiasmo. Es social y extrovertido. Razona con mucha lentitud y analiza las cosas de forma superficial. Huye de cualquier esfuerzo. Suele aplazar las tareas. Es torpe y desordenado.
El Apático: Es cerrado en sí mismo. Es melancólico. Es irreconocible y testarudo. Es perezoso. Rutinario. Pasivo e indiferente. Carece de estimulo y actividad. Es un pobre de ideas. Es apático y poco interesado en actividades.
El hombre debe pues, ser educado en el seno del hogar, para aprender a tomar decisiones a lo largo de su vida, ya que serán precisamente estas decisiones las que de alguna manera le ayudarán a identificar y modelar su carácter y lo ubicaran como un ser social dentro del entorno en el que viva. JM Desde la Universidad de San Miguel.

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